Ilustración en Códice Borgia

Cuenta la leyenda que Mayahuel era una joven hermosa,
nieta de una Tzintzimitl. Cierta noche, Quetzalcóatl y Mayahuel se encuentran para amarse, convertidos en la forma de un árbol bifurcado; pero cuando la Tzintzimitl despierta y no ve a su nieta, baja a la Tierra a buscarla y la descubre con Quetzalcóatl, apenas separándose de las ramas. Entonces, despedaza a Mayahuel y abandona sus restos para que sean devorados. Quetzalcóatl los entierra y de ellos brota la planta del agave del cual se hace el mezcal que ahora podemos disfrutar.

Según los  historiadores, la palabra mezcal proviene del vocablo nahuatl mexcalli, de metl, ‘maguey’ e ixcalli ‘cocido’, «pencas de maguey cocidas» bebidas que se destinaban a rituales sagrados y su consumo era exclusivo de las clases dominantes; sin embargo, se popularizó en el siglo XVI tras la llegada de los españoles.

Los conquistadores estaban acostumbrados a bebidas con alto contenido alcohólico, y descubrieron que a través de la destilación del maguey se obtenía  una bebida con que denominaron “vino de mezcal” el cual tenía la característica de ser Fuerte y con carácter, como nuestros mezcales Nayaá.