SOSTENIBILIDAD
La tierra que nos hizo.
El mezcal no es un producto. Es una relación: entre el agave y la tierra, entre el tiempo y la paciencia, entre generación y generación. En NAYAÁ, cada botella es un testimonio de cómo honramos esa relación.
NUESTRO COMPROMISO

Administración de los

atajos.

De una sola finca. Cultivo sostenible. Cosecha manual. Levadura autóctona. Agua de pozo de la finca. La integridad de NAYAÁ es la integridad de la tierra que la produce.
Yo.
GESTIÓN TERRITORIAL

300 hectáreas de agave de la finca.

No somos solo productores de mezcal. Somos agricultores de agave. NAYAÁ cultiva su propio agave en 300 hectáreas de terreno propio, dentro de una única finca de 400 hectáreas. Esta integración vertical es lo que nos permite controlar cada variable, desde la composición del suelo hasta la maduración, desde el agua hasta el momento en que la piña entra al horno.
II.
COSECHA MANUAL

La obra de manos humanas.

Cada piña que se convierte en NAYAÁ es cosechada a mano por jimadores experimentados de nuestra comunidad. Sin extracción mecánica. Sin atajos. Solo la paciencia de mano de obra calificada que conoce el agave íntimamente: cuándo está maduro, cuándo está listo, cuándo es el momento adecuado.
III.
AGRICULTURA REGENERATIVA

Fertilizantes orgánicos. Suelo vivo.

Cultivamos usando fertilizantes orgánicos y prácticas agrícolas sostenibles que preservan la fertilidad a largo plazo del suelo. Tractores y drones de última generación nos ayudan a monitorear y cuidar la finca sin comprometer su equilibrio ecológico. La tierra que nutre nuestro agave hoy debe nutrir nuestro agave dentro de una generación.
IV.
AGUA DE LA FINCA

De nuestro propio pozo. Pura por ósmosis inversa.

NAYAÁ se condensa y se prueba utilizando agua extraída de nuestro pozo, filtrada por ósmosis inversa. No importamos agua. No ajustamos con agua municipal. La pureza de nuestra agua es la pureza de nuestro terruño, y la pureza de nuestro terruño es lo que le da a NAYAÁ su voz singular.
V.
COMUNIDAD DE PROPIEDADES

Una plataforma

que perdura.

NAYAÁ emplea un equipo multidisciplinar en los ámbitos del cultivo, la destilación, la ciencia de laboratorio y la logística, todo ello en la hacienda y en México. Invertimos en las personas que elaboran NAYAÁ porque el mezcal, en esencia, es el trabajo de generaciones. La comunidad que rodea la hacienda es tan esencial para nuestro futuro como el propio agave.
Lo que hacemos con la tierra determina en qué se convierte la tierra. Elegimos la paciencia.
— La filosofía de NAYAÁ
400
HECTÁREAS DE FINCA
300
HECTÁREAS DE AGAVE
100
%
RECOGIDO A MANO
0
ADITIVOS, SIEMPRE